viernes, 20 de julio de 2012

La foto del Facebook: Traición al 30%


Pasas por una vereda del Centro de Lima y ves a una pareja tomada de la mano. Te preguntas qué será lo que cotillean con esos ademanes azucarados que uno practica con mucha holgura y que resultan estrafalarios cuando se observan en terceros. 

Ella sabe que él salió el sábado. Es mujer, calculadora por naturaleza. Desea obtener información para poder desmembrarla y saborearla. Cada detalle que él declare es una pista valiosa para armar el inescrutable rompecabezas de una noche de copas con amigos y amigas. Aunque miles de posibilidades sobre cómo se comportó su chico  revolotean en su mente, debe ser sutil y sigilosa; no dar a conocer sus verdaderas intenciones. Por eso pregunta: "¿Qué hiciste el sábado, amor?", suave, cariñosa y cínica.

Él la conoce, no lo engaña. Sabe que su respuesta derivará en una pelea o prolongará un buen rato en pareja. Por eso dice: "Nada. Salí con la gente de mi promo, pero todo tranqui". Ella, en el fondo, odia que él gasifique con vocablos como "tranqui". No le dicen nada. No hay rastro que seguir y el amago de su labor detectivesca se ve frustrado por una creciente desidia. Aborta.

Y aquí empieza nuestra historia. Con la llegada de las redes sociales, la vida de los demás es accesible y los destapes, también. Ingresas al Facebook, das clic en Inicio para nutrirte de las últimas patrañas (nuevas parejas, nuevas embarazadas,  nuevos gay libres en el mundo, etc.). Ves que tu chico fue etiquetado con su amiga del alma, su ex camarada de la escolta, una presunta hermana de otra madre. Ambos posan radiantes junto a un juguete de despedida de soltero. Sonríen felices y abrazados junto al pene plástico. Tú, anidando rencor, podrías jurar que el falso consolador también ríe dichoso y se burla de ti. Empiezas a pensar en el siguiente paso.

¿Es incorrecto encumbrar la ira por ello? Las normas sociales del noviazgo nos dicen que una infidelidad se cierra con un beso, al menos en las relaciones "no abiertas". Por ello, la foto del Facebook podría ser considerada una traición al 30%. Te da comezón y te deja mal, pero no puedes hacer nada al respecto.


- No me gusta para nada esa foto, ¿qué van a pensar todos de mí? Además, yo no me tomo fotos así.
- ¿Quiénes? Eso solo está en el Facebook de mi amiga (no la llama "cuenta de Facebook", dice Facebook, como si su amiga tuviese un hijo de Mark Zuckerberg: Junior, "el heredero").

Algunos no conocen el poder de convocatoria de una etiqueta. Lo cierto es que, a menos que se desee terminar la relación, alegando "conducta inmoral", no es posible estructurar un reclamo contundente, ni posibilidades de evitar la reincidencia. Lo único que podemos hacer es encomendarnos a la prudencia de nuestra pareja y a la clemencia  del "fotógrafo" de la fiesta ( el sujeto del iPhone que pide a todos decir "cheese" y, ante la inadvertencia del público, se vuelve arbitrario y dispara su touchscreen contra todos). Esperar algo de compromiso la siguiente vez.